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Entrevista por RNV, La Derecha Oposicionista

jueves, 26 de julio de 2007

La Nueva Izquierda por el Dr Diego Lopez Garrido (Esp)

LA NUEVA IZQUIERDA DESDE LA OPTICA DEL Dr. DIEGO LÓPEZ GARRIDO, CON PROLOGO DE ROSA REGÁS.


Estimados a continuación, transcribo unos conceptos sobre la nueva izquierda, escritos por el Dr. Lopez Garrido (Español) en su libro “La Izquierda”,se acompaña este trabajo con el prologo del libro , el cual fue escrito por la Dr. Rosa Regás.

Espero que sea de provecho, y de análisis, por parte del lector.

Saludos cordiales,

Pedro Patiño.
pedro2_jose@yahoo.com


¿ Qué es exactamente ser de izquierdas?? Una Cuestión que tantos hombres y mujeres, estudiantes, trabajadores y empresarios no afiliados a un partido se han estado preguntando desde siempre.
La izquierda todo el mundo lo sabe, se ha contrapuesto desde siempre a la derecha, pero para muchas personas los límites de una son tan vagos como los de la otra,y el espectro de las ideologías que abarcan es igualmente vasto en ambas. Ser de izquierdas supone una determinada concepción-más que del mundo, que eso corresponde a la filosofía o a la religión-de los humanos y de sus derechos y deberes. Por tanto, existe una relación entre revolución y la izquierda, y en este sentido se pueden incluir entre los grandes líderes de la izquierda a Robespierre, Zapata, Lenin, Lumumba, Togliatti, Che Guevara, Fidel castro, Allende, Berlinguer, y tantos otros cuya actuación y cuyo papel en la historia, sin embargo, nos harían reflexionar en más de un caso sobre el compromiso de la izquierda y anarquismo, izquierda y cristianismo, izquierda y cultura.
Pero en los últimos años la izquierda ha sufrido también su propia transformación, quizás porque, según dicen unos, se ha escorado a la derecha empujada por la caída del comunismo en la Unión soviética y en las repúblicas llamadas satélites, o porque, según dicen otros, se ha quedado sin argumentos frente a un mundo que mira cada vez más hacia la forma de entender la sociedad basada en la economía de los grandes países capitalistas y de una manera muy especial de los Estados Unidos de América. Aun así, por muy vilipendiada que esté, a la izquierda le quedan arrestos todavía para clamar contra la injusticia de esas sociedades que mantienen a su población por debajo de los límites de la miseria. Es un decir, Por esa frivolidad la izquierda ha sufrido y sufre cruentos e incruentos ataques desde todos los ángulos del panorama político que, escuandándose en lo económico y en lo moral , han intentado no sólo desprestigiarla como forma de pensamiento de hoy, sino envilecerla y desautorizarla. Porque a la izquierda , contrariamente lo que ocurre con la derecha, se la hace responsable de los errores, de la corrupción y de la ineficacia de uno cualquiera de sus militantes.
( Rosa Regás)

Un Proyecto para la Nueva izquierda.

La caída del Muro de Berlín hizo cantar triunfalmente a algunos que la historia había terminado, Que el capitalismo liberal se instalaría para siempre, en todo el planeta. El socialismo había muerto; ya no se apoyaba en ningún objetivo real, sino imaginario o iluso.
Yo creo que esa visión del futuro no es certera. Porque el liberalismo sin fronteras produce desigualdades de tal magnitud, y desequilibrios o desordenes tan evidentes, que dan a la izquierda una misión aún más revelante que en los siglos XIX y XX.
Probablemente el siglo XXI sea una lucha dramática y la izquierda debe ser protagonista.
La izquierda, que quiere que la riqueza y la libertad no sean mecánica consecuencia de un previo poder económico social, y que , mediante la ley, quiere equilibrar los poderes y aumentar los derechos de quienes nada tendrían sin esta ley. La Derecha puede hacerlo porque pretende solo reproducir las posiciones del poder. Pero la izquierda considera a la realidad futura como la posibilidad de decidir libremente su proyecto de vida, es decir, algo de naturaleza política. La Izquierda necesita un proyecto. Más exactamente, un proyecto político. Pero un proyecto de esas características no es sólo un conjunto de ideas , un conjunto de medidas, más o menos brillantes y aceradas, sino una lucha de mayor profundidad y complejidad. Un proyecto político tiene al menos, cinco componentes esenciales.

1-Una dimension ideológica que es lo que aporta al proyecto sus objetivos morales, éticos, sus objetivos valorativos, su filosofía y su sentido más humano y, al tiempo, intangible.

2-Un programa. Es el que aporta el objetivo u objetivos políticos del proyecto.

3-Una base social. Un proyecto político es algo que corresponde a una pretensión democrática, y, requerirá una serie de personas, grupos, clases, cuyas perspectivas de vida e intereses puedan ser unidos detrás de unos objetivos políticos y morales.

4-Los instrumentos para la acción política directa, Éstos son básicamente ,los partidos políticos y el estado.

5- La Estrategia. La Estrategia es aquello que ordena la ideología, el programa, la base social y los instrumentos políticos de acción en un tiempo concreto.

Todos estos elementos son necesarios para que pueda decirse que una fuerza política o un conjunto de fuerzas políticas tienen un diseño de intervención social, económica y cultural; que, por tanto, tienen una legítima pretensión de convocar a las grandes mayorías para unos objetivos a medio y largo alcance.

La izquierda debe recuperar un proyecto propio y eso sólo será posible manteniendo la continuidad con tradiciones que no deben nunca abandonarse, y con la defensa de instituciones democráticas y de solidaridad.

No insistiremos en los elementos de pobreza ideológica que nos atenazan. Lo que esta claro es que la izquierda tiene que buscar una superioridad moral, una hegemonía intelectual antes de poder trasladarla o transformarla en éxito electoral.

La renovación ideológica, que es una renovación cultural, tendrá que empezar por romper con el tratamiento de la cultura como algo independiente y divorciado del proceso de la vida. Probablemente, un segundo esfuerzo tendrá que ir en la línea de renunciar a la creación de ideologías acabadas, para permitir el surgimiento de ideas.

En fin, la idea de progreso tendrá que ir dejando el sitio a la idea de justicia.
Cuando nadie discute que una de las características del modo de producción del mundo actualmente vigente es su altísima productividad, tanta que tiene más capacidad de destrucción de empleos que de creación de los mismos, es de sentido común ,como dice Eric Hobsawn, “Que la gran cuestión del siglo XXI será la redistribución de la riqueza”; una cuestión de honda raigambre progresista. Y es que las fuerzas del mercado normalmente son incapaces de actuar, durante un período prolongado de tiempo, sin producir distorsiones y grandes desequilibrios económicos y sociales. La izquierda también tiene que elaborar un programa sobre el mercado y sobre la empresa, que ya no es posible considerar por más tiempo como mero lugar de reivindicación, sino como lugar de producción de la riqueza. La izquierda, mejor que nadie, puede encabezar todo un programa sobre el mercado, su regulación, la producción, el mantenimiento de la inversión pública. En esto la nueva derecha neoliberal, que a veces no se parece en nada a la vieja derecha conservadora, cada vez tiene menos que decir.

La izquierda tiene que pasar la página de su exclusiva preocupación por la demanda y su nula ocupación respecto de la oferta, respecto de la inflación o de la política monetaria. Otra de las prioridades debe ser la comunicación.
La democracia en el mundo de la comunicación no puede ser un tabú. Aunque ello signifique enfrentarse a grandes grupos empresariales que tienen influencia decisiva, que pueden chantajear implícitamente a los grupos políticos que necesitan ese instrumento para su conexión con la sociedad.
Cuando se habla de democracia aplicada a la comunicación, eso significa control de concentración, transparencia, control de contenidos, liberación de la televisión pública de la esclavitud de la audiencia competitiva con las televisiones privadas. Un reto político que la Izquierda tiene es la identificación de sus referentes con un amplia base social, cuyo grado de homogeneidad es ya muy reducido, La Izquierda no puede moverse, por tanto, sobre la relación casi exclusiva del trabajador industrial, tiene que hacer política para amplias capas sociales que están en muy deferentes situaciones. Y esta obligada a soldar algunas brechas especialmente de graves, como la que separa a las clases medias progresistas de las clases trabajadora, mas exactamente, de la joven clase trabajadora.

Lo que esta claro es que la historia no ha terminado , ni terminará. Que la travesía del desierto de la izquierda va a desembocar en un renacimiento de la referencia progresista para conducir la política de los próximos años.

Dr, Diego L. Garrido 1997
Ediciones Destino,S.A. 1997
Barcelona-España