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Entrevista por RNV, La Derecha Oposicionista

martes, 15 de abril de 2008

KANT, y Su Celebre Afirmacion " El Hombre es un fin en si mismo"

Kant, su celebre afirmación; “ El Hombre es un fin en si mismo”, y su relación con la Iglesia.

Cortesía: Pedro Patiño

Alemania en las primeras décadas del Siglo XIX, su estado político no correspondía a las fuerzas productivas que ya existían. Muchas restricciones feudales habían desaparecido y otras sobrevivían; no fue hasta mediados del siglo y aun después, que Alemania logro hacer su revolución burguesa para poder competir con las restantes potencias europeas y abrirse un camino en el mundo del comercio y de la conquista. Pero en el punto en que estamos, lo que queremos hacer resaltar es la filosofía alemana de toda esa época. Mas antes, es preciso repetir un comentario muy importante sobre la filosofía; las ideas filosóficas solían ser- ya desde la época de Grecia- elaboradas por personas de talento y aficionadas a meditar, que llevaban una vida cómoda, muy a menudo encontramos que ni siquiera se casaban para no tener otros problemas, que discurrir apaciblemente; tampoco trabajaban, en el sentido vulgar de la palabra. Daban conferencia en la Universidad o paseos por los bosques y se relacionaban con muy poca gente. Sin embargo, nos encontramos también con algunas excepciones, como el solteron Descartes, que se dedico en Holanda a visitar talleres y otro solitario-Spinoza-, en el mismo país, que ejercía con orgullo una profesión artesanal. Pero en general, hemos de decir que existía una casi total falta de compenetración entre el pensador y el trabajador, entre la cátedra y la vida real, entre la especulación filosófica y la ciencia.

Pero hablemos de Kant, a principios del siglo XIX, Kant era un viejecito y sus teorías filosóficas eran ampliamente conocidas por los filósofos desde hacia años. Fue Kant toda su vida profesor de la universidad de Koenigsberg (Prusia oriental, Hoy Ex Unión Soviética), y todos sus viajes fueron desde su casa a la universidad; pero dicen sus admiradores que leía tantos libros de viajes que era el mundo que fluía a través de su cerebro. Se cuenta que era tan puntual, que los relojes se ponían en hora cuando le veían pasar, un día se retardo y naturalmente, la gente se alarmo pues algo muy grave tuvo que haber ocurrido; resulto ser la Revolución Francesa.

Vemos pues que Kant al contrario de la mayoría de los filósofos que le precedieron, vivió en un mundo que empezaba a ser conmovido por hechos sorprendentes. Los ecos de Newton, Locke, Voltaire, Rousseau…anunciaban un cambio de mentalidad de la manera de ver al mundo. Kant conocía bien a esos filósofos. Por ello, en sus obras se destaca mas que en sus predecesores alemanes ( Leibnitz, el mas importante) la necesidad de auxiliarse en sus meditaciones metafísicas con el razonamiento empírico, en lugar de basarse en la intuición pura.

Todo sabemos como ha existido desde los albores de la civilización, una antitesis entre propiedad y trabajo, entre los dueños de la fincas y quienes las trabajan, entre los aristócratas y el pueblo, aunque mas tarde se sobrepondría la antitesis entre los dueños de las maquinas y los obreros, hecho culminante del siglo XIX. Ambas situaciones tan dispares entre si, mejor dicho, diametralmente opuesta, como son las clase propietaria y la clase laboriosa, han originado siempre dos actitudes diferentes en la manera de entender e interpretar el mundo.

El aristócrata veía el mundo de una forma totalmente diferente que el artesano, dando lugar a dos filosofías, aunque lo cierto que las clases laboriosas casi no crearon durante muchos siglos ninguna escuela filosófica digna de nombre, fuera por falta de tiempo libre o por no saber leer y escribir. En cambio la clase propietaria, poseedora siempre de una cultura académica y de mucho tiempo libre para discurrir, tuvo todas las oportunidades de exponer teorías para interpretar al mundo. También contaba con mucho dinero para pagar a sus filósofos.

Nos encontramos con Kant el penúltimo de los grandes metafísicos (el ultimo de la serie fue Hegel), y tenia que ser alemán, podríamos decir, pues siendo Alemania, el único país importante y culto de Europa con una gran industria artesanal, pero paralizado por un régimen todavía mas feudal y absolutista que Francia, reunía especiales condiciones para la filosofía idealista en su mas alto grado La “Critica de la Razón Pura” la obra mas importante de Kant aparece en Koenigsberg en 1781. La mencionada obra de Kant no se tradujo del alemán al ingles hasta el 1838, este retraso de medio siglo nos demuestra que la urgencia de leer esa obra no era muy grande fuera de Alemania y se debe a que los problemas metafísicos de que trataba no eran de interés acuciante.

La importancia de Kant en la historia de la filosofía radica en que puso en tela de juicio que la Metafísica basada en la razón pura, pueda ser la fuente fundamental del conocimiento. Esta crítica de la razón pura iba dirigida en contra de la aceptación de las “Ideas Innatas” que los filósofos desde platón hasta leibnitz habían definido como base del conocimiento. Para Kant el intelecto (Razón Pura) por si solo, carece de contenido, es puramente formal. En materia Moral y Ética, Kant expreso conceptos muy elevados, su afirmación “El Hombre es un fin en si mismo”, y por lo tanto, no es un instrumento de otros hombres o para otros fines, ya nos da una idea de la elevación de su pensamiento. Para Kant una acción es moralmente buena cuando ha sido realizada no por sentimiento, sino por estricto cumplimiento del deber. Tengamos en cuenta que Kant vivió en la Prusia de Federico el Grande.

En Materia Religiosa, los conceptos Kantianos, un tanto racionalista sobre dios (para Kant la existencia de dios es un postulado, es decir, algo desde donde hay que partir, pero que no se puede probar metafísicamente) tuvieron como consecuencia que el rey de Prusia le prohibiera tocar temas religiosos, prohibición que Kant obedeció porque era un buen súbdito y para no perder su modestísimo sueldo de profesor.

Kant basaba la moral en ese dios imposible de probar. Se deduce de aquí que las personas que no creen en dios no pueden tener una moral bien fundamentada; sin embargo, los hechos prueban que las personas creyentes no son mejores ni peores que los incrédulos.

Así que el fundamento de la moral debe estar en algún otro lado.

pedro2_jose@yahoo.com